Refugiado número 33333
Refugiado número 33333
Written by Farhad Pribal
Translated by Jiyar Homer & Shook
Genre: Poetry
Farhad Pirbal, born in 1961, is perhaps the greatest innovator in 21st-century Kurdish literature, both in poetry and prose. His first collection, Exil, written between 1984 and 1990 in his hometown of Hawler and in Paris, showcases the influence of the French Surrealists and other European schools—linking international literatures to the development of 21st-century Kurdish literature. A relentless experimentalist, Pirbal explores visual poetry with short poems shaped like the Eiffel Tower and introduces the calligram, with a tree depicted using the Arabic word for ‘immortality’—also the name of a fiancée stolen by circumstance. Refugiado número 33333 is a selection of all of Pirbal’s poetry, and the first Kurdish book to be translated into Spanish by Kashkul’s Jiyar Homer & Shook. The work has been published by Gato Negro in Mexico, El Tercer Ojo in Argentina, and Kashkul Books in Kurdistan, with the possibility of a special edition in Colombia soon.
Introdución
Farhad Pirbal, nacido en 1961, es tal vez el mayor innovador de literatura kurda del siglo XXI, tanto en poesía como prosa. Su primera colección, Exil, escrita entre 1984-1990 en su ciudad natal Hawler y en París, expone la influencia de los Surrealistas franceses y otras escuelas europeas, un vínculo entre las literaturas internacionales que Pirbal argumenta han sido esencial para el desarrollo de la literatura kurda del siglo XXI. Un experimentalista empedernido, él explora la poesía visual en poemas cortos con la forma de la Torre Eiffel y hasta introduce el caligrama, en su representación de un árbol hecho de la palabra árabe ‘inmortalidad’, que también fue el nombre de una una prometida robada por la circunstancia.
Introdución:
Un poeta entre come-papas:
una introducción a Farhad Pirbal
por shook
Un hombre camina directamente hacia el tráfico entrante en la vía que lleva al Aeropuerto Internacional Hawler. El conductor de un camión blanco frena de golpe, y trata de esquivar la figura, que ahora patea frenéticamente en su dirección, gritando ferozmente mientras aletea sus brazos en el aire. Farhad Pirbal, su distintivo bigote —un heredero desaliñado de Flaubert— saltando como loco, atrae docenas de bocinazos y celulares apuntando en su dirección, documentando la más reciente de sus asombrosas desaventuras para Facebook y YouTube, donde sin lugar a duda se harán virales. Esa misma tarde, circulan por todos los medios. El poète maudit de Kurdistán, jugando a ser torero de taxis, maldiciendo a sus hermanos kurdos por su inacción para oponerse al bombardeo iraní y turco de las montañosas tierras fronterizas del Kurdistán Iraquí. Conocido por sus disparates altamente difundidos, así como por su prolífica elaboración de literatura, Pirbal, quien posee un doctorado en literatura de la Sorbona, no está, como él mismo admite, bien. Pero en una región con recursos de salud mental sumamente escasos, la tragedia de su prolongada dolencia mental ha florecido hasta ser una avanzada enfermedad sin tratar. En un discurso que dio en el 2013, Pirbal mismo condena a sus hermanos kurdos por su trato hacia él: ‘Ni los gitanos dejan atrás a sus locos, pero los kurdos me han dejado atrás a mí’. A pesar de ser uno de los más consumados poetas y estilistas de prosa de Kurdistán Iraquí, su padecimiento mental ha conducido a múltiples temporadas en prisión, que es lo más parecido a un hospital psiquiátrico que tiene el país.
Pirbal, nacido en 1961, es tal vez el mayor innovador de literatura kurda del siglo XXI, tanto en poesía como prosa. Su primera colección, Exil, escrita entre 1984-1990 en su ciudad natal Hawler y en París, expone la influencia de los Surrealistas franceses y otras escuelas europeas, un vínculo entre las literaturas internacionales que Pirbal argumenta han sido esencial para el desarrollo de la literatura kurda del siglo XXI. Un experimentalista empedernido, él explora la poesía visual en poemas cortos con la forma de la Torre Eiffel y hasta introduce el caligrama, en su representación de un árbol hecho de la palabra árabe ‘inmortalidad’, que también fue el nombre de una una prometida robada por la circunstancia:
La íntima relación de Pirbal con las artes visuales penetra su oeuvre poético de otras maneras también, con la incursión ocasional de oraciones escritas a mano y su invención de la forma kurda de la erasure poetry, ornamentalmente redactada a mano, como su subversión del amado himno nacional, ‘¡Oh, Rival!’, cuyas últimas coplas invierten y truncan una militante declaración de la identidad kurda. Sus innovaciones formales también se extienden hasta su prosa estilizada. Las páginas de su novela del 2001 Teniente Tahsin y más…, cuyo concepto primero esbozó en Copenhagen en el año 1987, está separado horizontalmente por el medio, haciendo un recuento de dos versiones de la historia del teniente titular, la primera establecida en el día, y la segunda en la noche.
Su trabajo más temprano deja entrever un agudo sentido de nostalgia por tiempos más simples, el Kurdistán de sus recuerdos de niño. Como para su contemporáneo Abdulla Pashew, la poesía es una crónica de exilio y desplazamiento, de añoranza y de la no-pertenencia. Las nueve canciones de su serie ‘Canciones Románticas en el Extranjero’, catalogan la gama completa de experiencias vividas en sus años en Europa. La lista informal que es la canción cinco culmina en una pregunta/exclamación sobre la precariedad en la que se apoya cada acción del exiliado, mientras que la canción seis hace una serie de 20 preguntas acerca de donde en Europa se encuentra el desorientado poeta en ese momento, antes de terminar en una pregunta final que revela el deseoso anhelo de la familiaridad y belleza de su país de origen, visto a través de sus ‘ventanas sonrientes’. En la canción siete, el poeta se adentra en un regateo nostálgico, contrastando los supuestos lujos de Francia con la simple belleza de un árbol en su infancia, antes que la serie completa llegue a su clímax en una única copla que nos recuerda —con la misma sonrisa ladina que Pirbal muestra en la vida real— que el retorno al hogar de uno no es un regreso del exilio, porque del exilio no hay regreso:
Regresé a Hawler: para encontrar mi infancia.
Me enfrenté con mi juventud: él ya era viejo.
En mucho del trabajo post-europeo de Pirbal, el poeta-narrador atraviesa la distancia desconocida hacia la muerte; un forastero deambulando en una patria desconocida, parecido a los derviches viajeros que vagabundeaban por un Kurdistán anterior. Él termina un poema escrito en el 1991 en una pregunta que ahora parece predecir los dilemas propios de su vida, planteados a la sociedad y a la poesía por igual:
me acompañó al camino la poesía; ella también llegó a ser vagabunda vagabunda:
¡no sabía a dónde podíamos irnos!
Mientras que sus poemas más antiguos revelan una compasión característica, ya para la mitad de los años noventa él empieza a luchar por la justicia social, como en su poema ‘1993’:
Mientras el costo de un par de zapatos en París pueda alimentar a 30 personas hambrientas en
Siberia,
Mientras 3 frías coronas suecas sea equivalente a 33 días sobrevividos por 33 somalíes
hambrientos,
Mientras el precio de una Pepsi-Cola en Chicago sea equivalente al sueldo de un mes completo de un empleado sin salario en Hawler,
[…]
¡Hay que destruir a este mundo por completo!
Esta insistencia a destruir la injusticia y desigualdad, aunado a un desdén igual de fuerte por las imposiciones sociales sobre las libertades individuales, y la disposición de Pirbal de directa y públicamente decir lo que piensa, ha causado problemas en la ya difícil arena política del Kurdistán Iraquí.
Pirbal también ha escogido ignorar en gran medida cualquier afiliación política regional. Después de regresar de Paris al inicio de la Guerra Civil Kurda Iraquí, doctorado en mano, para empezar su carrera de enseñanza en la Universidad Salahaddin, mantuvo amistades con escritores y editores de ambos lados de la división política de Kurdistán. Inusual para un escritor oriundo de Hawler, cuya población esta típicamente afiliada con el Partido Democrático de Kurdistán (KPD), muchos de sus libros fueron publicados en Slemani, tres horas al este de la frontera iraní, donde los habitantes típicamente están afiliados a la Unión Patriótica de Kurdistán (PUK). Aún después de la recién descubierta libertad que la literatura y el lenguaje Kurdos disfrutaron al emerger de la guerra civil, su innovadora novela Teniente Tahsin y más… resultó ser demasiado para el comando de liderazgo de Pershmerga Central afiliado al PUK, quien se adhirió a la Unión de Mujeres Kurdas para presentar una demanda contra el autor, acusando su trabajo de irrespetar las fuerzas culturalmente consagradas de los peshmerga y a las mujeres. Más de 70 artículos sobre el libro aparecieron en una sola semana, y los vendedores de libros en cada bazar de Kurdistán pirateó ediciones de la ya agotada novela, para venderla a diez veces su precio original. Para entonces, Pirbal era una figura tan respetada que un antiguo líder de partido y muy querido patriarca Jalal Talabani intervino por él, pidiendo el retiro de la demanda y redactando un editorial para Noticias Kurdistán defendiendo la libertad de expresión de Pirbal.
Más recientemente, la relación de Pirbal con los poderes políticos actuales, ha resultado principalmente en su persecución. Su presencia en las redes sociales ha crecido hasta ser una plataforma significativa para la diseminación de sus puntos de vista, combinando más de 250000 likes y seguidores en Facebook. Su arrebato en el aeropuerto tuvo lugar en 2013, y fue arrestado poco tiempo después. El departamento de Policía de Hawler todavía muestra el video del incidente en su cuenta oficial de YouTube. En 2016, Pirbal fue arrestado otra vez —llevaba puesto solo su ropa interior— tratando de orinar sobre la Corte de Apelación de Hawler, protestando contra el favoritismo y corrupción de ambos partidos políticos dominantes. Para muchos kurdos, su acusación era cierta: ‘Si no eres una puta o un bastardo, no te van a dar una oportunidad de trabajo. Por eso levanto mi cabeza. Me orino en este gobierno!’ En abril de ese año, Pirbal fue agredido por dos jóvenes, en lo que se presume haber sido una represalia política. En el 2018, el fiscal de Hawler pidió el arresto del escritor, alegando haber recibido varias quejas del público sobre su conducta. No mucho tiempo después, el hermano de Pirbal reveló haber sido quien pidió que su hermano siguiera en prisión, por su propia protección, y pidió al gobierno, los partidos políticos y al público proteger a su hermano de la política. ‘Él está enfermo y necesita curarse’.
Horas antes del amanecer del 24 de julio, 2019, Pirbal irrumpió a la librería y oficina de la casa de publicaciones Wafayi, que recientemente había anunciado tener la intensión de publicar nuevas ediciones de todo su trabajo en volúmenes independientes, empezando por su influyente colección de cuentos cortos Los Come-papas y su estudio de literatura mundial Los Movimientos literarios. Iluminado únicamente por el brillo de su cigarro y su teléfono celular, se movió por el lugar mojando libros y escritorios con gasolina. Al salir, agitó el cigarrillo encendido dejándose solo el filtro. La gasolina prendió fuego y la librería se quemó por completo. Esa mañana, el poeta admitió sin reservas haber cometido el crimen, y alegó que fue retribución por no haber recibido su pago, como el editorial había acordado. En una carta de disculpa pública, su hermano le atribuyó la conducta a la adicción a drogas, sin explicar más. Luego de dos meses en prisión, Pirbal fue liberado bajo fianza, luego de hacer un pago inicial para cubrir las pérdidas de su antiguo editor. Hoy continúa viviendo solo en Hawler, en una casa atiborrada de libros y sus pinturas, hechas frecuentemente usando las paredes de su morada, y esculturas hechas de objetos encontrados. Aunque su trabajo es ampliamente conocido en Kurdistán, donde se le considera una celebridad en las calles, poco de su trabajo en cualquier género ha sido traducido fuera de la región.
La historia titular de Los Come-papas es uno de los mejores cuentos cortos de literatura contemporánea kurda. En el cuento, Pirbal presenta su protagonista, Fereydun, que al regresar de pasar 13 años en el extranjero encuentra que la hambruna ha forzado a su aldea a comer únicamente papas, preparándolas utilizando infinidad de técnicas, incluso hasta producir vino de papa. Y con el tiempo, dejan de lado consumir cualquier otro producto. La comunidad aprende a hacer ropa de las cascaras de papa, y cuelgan en las paredes de sus casas fotografías de sus papas más queridas. Tan grande es su aprecio por el tubérculo que ‘cuando alguien muere, su cuerpo es bañado con agua de patata. Y al final, se siembra una papa al enterrar al fallecido’. Al ser bien recibido como escritor, Fereydun bebe y come por cuatro días. Después de consumir la infinidad de papas que le ofrecen, se atreve revelar el contenido de su abultada maleta, que ha cargado consigo todo el largo viaje hasta casa. Con una sonrisa orgullosa, Fereydun vacía su saco, revelando monedas y hasta ladrillos de oro. Confundido por la escena, su padre le pregunta ‘¿No nos has traído ninguna papa del extranjero?’ Cada miembro le hace la misma pregunta en turno, mientras su exasperación crece hasta que no está seguro si es él o su familia que se ha vuelto loco. Finalmente su padre, claramente avergonzado por su hijo, pregunta ‘Pero ¿qué es este oro, hijo mío? ¿Para que nos sirve?’
En un mundo donde todos valoran las papas, las riquezas de Fereydun son una vergüenzao inentendible. Hoy en día, las riquezas de Pirbal son igualmente inentendibles. Como su personaje, ha viajado por el mundo, guardando todo el oro que pudo para traer a casa. Pero Pirbal no posee un narrador que nos ayude a verlo como el héroe que es, un hombre sensato en un mundo enloquecido.